
Hubo años en los que vi Año Nuevo siempre en el mismo lugar: en el mar, en Valparaíso. Durante casi 29 años consecutivos, ese fue mi ritual sostenido. Miraba los fuegos artificiales reflejados en el agua, escuchaba la ciudad celebrar y cerrar ciclos en masa. Cada año repetía el mismo gesto, esperando que algo cambiara, aunque algo permaneciera igual: la magia del rito.
Con los años, mis Años Nuevos se transformaron. Los he vivido en otros lugares, con otras personas. Sin embargo, la sensación persiste: ese instante de cuenta regresiva, de luces, de brindis compartido y de energía colectiva tiene un poder invisible que trasciende nuestra intención consciente. Está ahí, y todos participamos de él, aunque sea por diversión.
El Año Nuevo es un umbral místico, un momento donde la energía del tiempo cambia y lo que dejamos atrás se transforma en posibilidad. Y lo más sorprendente es esto: en un rito masivo se mueve una cantidad de energía que la mayoría no dimensiona. Cada gesto repetido por miles de personas, las uvas, el brindis, los fuegos artificiales, las risas compartidas, genera un flujo que trasciende lo individual y se conecta con algo mayor. Ocupa esa energía colectiva a tu favor, pues todos estamos pidiendo lo mismo: un nuevo ciclo, mejoras para la vida y un año lleno de posibilidades.
✨ Ritual simbólico para recibir el año:
- Billete en el zapato: Coloca un billete de $20.000 en el pie derecho para avanzar con fuerza y prosperidad. Da el primer paso del año de manera consciente y con intención.
- Comer 12 uvas: Un grano y deseo por cada mes del año. Pide con claridad, no en forma de deseo material, sino como agradecimiento por lo ya recibido: “Gracias por la abundancia que llega con fluidez y rapidez”. Hazlo con la intención del alma, no solo con la mente.
- Dejar ir lo viejo: Haz un gesto simbólico: libera lo que ya no sirve, escribiéndolo en un papel prende una vela blanca y quémalo finalízalo abriendo tus manos para recibir lo nuevo.
- Participación colectiva: Únete a las campanadas, el brindis, las risas y los fuegos artificiales. No subestimes la energía que se mueve cuando todos lo hacemos juntos. Aunque no sepamos por qué comemos doce uvas o usamos ropa interior amarilla, nuestra participación activa potencia la fuerza del rito.
El Año Nuevo, con sus repeticiones, patrones y gestos compartidos, es un rito colectivo y místico. Cada año es distinto, y cada instante es único, pero todos nos conectamos a través de la misma energía que anuncia un ciclo nuevo de vida, abundancia y transformación.
Si estas palabras despertaron algo en ti, recuerda: el Año Nuevo no es solo un cambio de fecha, es un umbral donde la energía se renueva, y cada gesto que hacemos, una uva, un brindis, una risa compartida, se convierte en un hilo de luz que nos conecta con lo que está por venir.
Abre tus manos, deja ir lo que ya no sirve, y recibe con intención lo nuevo. Que cada instante de este inicio sea un espejo donde tu alma pueda verse, y que la energía que compartimos se transforme en alegría, claridad y posibilidad.
Con amor y celebración,
Catalina — Artista intuitiva / Alquimista del alma / Creadora de RAGÂTMA

Gracias por estar aquí, por leer, por compartir tu luz. Este espacio también vibra contigo.
Y tu presencia… lo hace brillar.
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