LA REINA DE ESPADAS Y LA EMPERATRIZ: Dos arquetipos del poder femenino

Cuando era joven siempre me fascinó el tarot.
Tenía una tarotista de cabecera en Valparaíso, hasta que un día mi mamá me hizo un regalo inesperado: ir a leerme las cartas con una amiga suya. Era una mujer muy intuitiva, de esas personas que parecen ver más allá de lo evidente.
Recuerdo esa lectura como si hubiera sido ayer. Todo lo que me dijo terminó ocurriendo con los años, exactamente como ella lo había descrito. Pero hubo una frase que quedó resonando dentro de mí durante más de una década.
"Tú eres la Reina de Espadas." En ese momento no entendí realmente lo que significaba.
Solo muchos años después, cuando aprendí a leer el tarot por mi cuenta, comprendí la profundidad de esas palabras.
La Reina de Espadas habla de claridad, discernimiento y verdad. De una mujer que no necesita levantar la voz para sostener su autoridad, porque su fuerza nace de la coherencia.
Mirando hacia atrás entendí que esa energía siempre había estado presente en mi vida. No porque nunca me equivocara, sino porque siempre sentí la necesidad de actuar de acuerdo con aquello que consideraba verdadero, incluso cuando eso significaba incomodar o tomar decisiones difíciles.
Con el tiempo apareció otra carta que comenzó a transformar mi vida de una manera completamente distinta.
La Emperatriz . Mientras trabajaba con esa energía, algo empezó a cambiar profundamente dentro de mí.
Comprendí que crear no era solamente dar forma a objetos o convertir ideas en proyectos. Crear era una manera de relacionarme con la vida. Escuchar mi intuición. Confiar en mi visión. Atreverme a dar existencia a aquello que primero nacía en mi interior.
Descubrí que cuando una mujer crea desde un lugar auténtico, alineado con sus valores, la abundancia deja de sentirse como un accidente y comienza a convertirse en la consecuencia natural de vivir en coherencia.
Entonces entendí algo que nunca había visto. La Reina de Espadas y la Emperatriz nunca fueron energías separadas.
Siempre habían convivido dentro de mí. La Reina me enseñó a mirar con claridad. La Emperatriz me enseñó a crear con confianza.
Una me ayudó a distinguir lo verdadero. La otra me mostró que también era posible construir belleza sobre esa verdad.
Durante mucho tiempo pensé que debía elegir entre ser una mujer racional o una mujer intuitiva.
Hoy creo que el verdadero poder aparece cuando ambas dejan de competir y empiezan a caminar juntas. Lo que más admiro de la Emperatriz no es solamente su capacidad creadora. Es su presencia. Es una mujer que no necesita demostrar su poder porque simplemente lo habita.
Sostiene. Lidera. Protege. Disfruta. Crea. No pide permiso para ocupar el lugar que le corresponde.
Creo que llegar a los cuarenta me permitió comprender esa energía desde otro lugar. Hoy puedo disfrutar un perfume de rosas, cuidar mis manos o celebrar la belleza. Pero ya no necesito que ninguna de esas cosas confirme quién soy.
Mi verdadera corona nace de conocerme. De saber cuáles son mis valores. De confiar en mi intuición. Y de construir una vida que se parezca cada vez más a la mujer que quiero habitar.
Entonces comprendí que ya no soy solamente la Reina de Espadas que observa con claridad. Ni solamente la Emperatriz que crea y sostiene. Soy ambas.
La mujer que puede mirar la realidad de frente y, al mismo tiempo, tener el coraje de transformarla. Y quizás ese ha sido el mayor regalo que el tarot me ha hecho.
No predecir mi futuro. Sino ayudarme a recordar quién siempre fui.
Con la corona muy bien puesta.
Catalina — Artista intuitiva / Alquimista del alma / Creadora de RAGÂTMA
Quizás todas llevamos muchas mujeres dentro de nosotras.
Algunas aprendieron a sobrevivir. Otras aprendieron a crear. Algunas tuvieron que levantar la espada para protegerse. Otras descubrieron que también podían abrir los brazos para recibir.
Tal vez el verdadero poder femenino no consista en elegir una sola versión de nosotras mismas.
Sino en integrar todas las mujeres que hemos sido para convertirnos en la mujer que realmente queremos habitar.
Porque la claridad necesita creación. Y la creación necesita una base sólida de verdad.
Y si deseas rodearte de objetos creados con intención, simbolismo y alma para acompañar ese camino, te invito a descubrir el universo de RAGÂTMA, donde cada creación nace como un recordatorio de la mujer que ya eres.