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Publicado el 25/2/2026

VALPARAÍSO SOY YO: La ciudad y el alma que resiste

#BLOG "Altar de Palablas"

Dicen que Valparaíso es una ciudad herida, olvidada por el poder, pero nunca por el alma. Y yo me reconozco en ella. Porque yo también fui territorio duro, tierra quemada, una Alimapu interna que sobrevivía a base de instinto, de mareas emocionales, de incendios que no eran culpa mía pero que igual me tocó apagar.

Así como la ciudad fue puerto sin haber sido fundada como ciudad, yo también fui persona antes de que alguien me reconociera como tal. Valparaíso se llenó de vida sin pedir permiso, como yo cuando de niña me puse a crear sin saber que era arte, sólo porque no podía con todo el peso que llevaba.

Cuando Valparaíso brilló, lo hizo sin maquillaje: con callejones sucios, casas coloridas y mar bravío. Yo también tuve mis momentos de gloria interior, cuando fui fuerte, aunque el mundo no supiera el esfuerzo que eso costaba.

El dolor compartido: ciudad y alma

Pero llegó el terremoto. El incendio. La pérdida. A la ciudad le cerraron los ojos los turistas. A mí, los que decían quererme. Nos quedamos con la sombra, con las ruinas, con el eco de lo que alguna vez fuimos. Pero no nos rendimos.

Valparaíso renació con arte en los muros, con letras en los adoquines. Yo también empecé a pintar mi historia, a escribir mi voz, a hacer de mi dolor una forma de resistencia. Y en ese proceso entendí que no todas las bellezas son limpias, ni perfectas, ni modernas. Algunas —como la mía— son bellezas rotas, pero auténticas.

La ciudad tiene casas que cuelgan del abismo, y aún así nadie las tira abajo. Yo también estoy así, sostenida por hilos invisibles que se llaman voluntad, amor propio y sueños viejos que insisten en volver.

Por eso me duele tanto verla olvidada, como a veces me he sentido yo. Porque en cada rincón de Valparaíso hay una parte de mí que grita: “Mírame, sigo aquí. A pesar de todo, sigo aquí.”

“No quiero terminar como ella”

Valparaíso, la ciudad que me refleja, está mal. No como parte de un ciclo. No como un “bache” momentáneo. Está mal desde hace tiempo, desde antes que yo tuviera conciencia de lo que significaba vivir en una ciudad herida. Y hoy… la veo peor.

Las casas se caen. Los ascensores no funcionan. El turismo se fue. El arte resiste, sí, pero a duras penas. Y a veces una obra al lado de la basura no significa respeto por el arte porteño. Los medios llaman “arte” a un mural para darle valor en el discurso, pero en la realidad ese espacio parece sacado de un rincón de la fealdad surrealista que es Valparaíso.

Y lo más triste: nadie viene a salvarla, porque salvarla cuesta demasiado. Demasiado dinero, demasiado trabajo, demasiada voluntad política, demasiado compromiso con una historia que se prefiere tapar con otra más moderna, más limpia, más fácil. Arreglando un par de fachadas estratégicas se ve una mejora por fuera pero en la interna hay solo ausencia.

El miedo a ser ruina

Y ahí me cae la piedra al corazón:
¿Y si yo también soy eso?
¿Y si estoy mal desde hace tiempo?
¿Y si mi restauración cuesta más de lo que alguien estaría dispuesto a invertir?
¿Y si termino como ella… hermosa pero abandonada, profunda pero sola, mágica pero en ruinas?

Ese miedo es real. Y duele. Porque no se trata sólo de tristeza, sino de una pregunta que da terror: ¿Y si no soy salvable?

La esperanza en la resistencia

Pero entonces recuerdo algo: Valparaíso no se ha rendido. Sigue habitada. Sigue viva. Hay gente que la defiende, que la honra, que la camina. No es mayoría, pero existen. Y eso la mantiene en pie.

Quizás a mí me pase lo mismo. Quizás no venga una gran salvación desde afuera. Pero yo me habito. Yo me defiendo. Yo me camino. Y mientras lo haga, no estoy perdida. Valparaíso no necesita ser restaurada para ser valiosa. Basta con que siga contando su historia. Y yo también.

Con amor y memoria desde mi ciudad y mi alma,
Catalina — Artista intuitiva / Alquimista del alma / Creadora de RAGÂTMA

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RAGATMA habita este "Altar de Palabras" : un espacio creado para sostener lo que no siempre se ve, pero sigue latiendo. Puedes escribirme en Instagram @ragatma.cl  y compartir tu sentir.  Gracias por caminar esta ciudad interior conmigo. 🌊

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