Bienvenid@s a nuestra tienda
Leer más
  • Inicio
  • BLOG "Altar de Palabras"
  • ¿Y SI NO TUVIÉRAMOS QUE ELEGIR UNA SOLA VERSIÓN DE NOSOTROS MISMOS? Sobre crear una vida a partir de aquello que nos gusta
Publicado el 14/10/2026

¿Y SI NO TUVIÉRAMOS QUE ELEGIR UNA SOLA VERSIÓN DE NOSOTROS MISMOS? Sobre crear una vida a partir de aquello que nos gusta

#BLOG "Altar de Palabras"

Hay una pregunta que aparece, de una u otra forma, en distintos momentos de la vida: ¿qué quiero hacer conmigo?

A veces surge cuando tenemos que elegir una carrera, cuando comenzamos a trabajar o cuando descubrimos que la vida que imaginábamos no se parece demasiado a la que estamos viviendo. Otras veces aparece sin previo aviso, mientras hacemos algo que nos gusta y nos preguntamos si aquello podría ocupar un lugar más importante en nuestra historia.

Aprendemos pronto que debemos encontrar nuestro camino, definir una vocación, desarrollar una habilidad y convertirla, si es posible, en algo útil. Nos acostumbramos a pensar en términos de objetivos, resultados y decisiones acertadas. Como si cada interés tuviera que justificar el tiempo que le dedicamos y cada talento debiera conducirnos a alguna parte.

Pero ¿qué sucede con todas esas cosas que nos gustan y que no sabemos dónde poner?

La necesidad de darle un lugar a lo que nos gusta

Desde pequeña me interesaron distintas formas de expresión. El ballet, el canto, la pintura y otras actividades artísticas formaron parte de mi infancia. Más adelante estudié Publicidad y aprendí a mirar la creatividad desde el mundo de la comunicación.

Parecían caminos distintos, pero había algo que los conectaba: el deseo de crear y encontrar maneras de expresar una idea.

Quizás a muchos nos sucede algo parecido. Nos gustan varias cosas, sentimos curiosidad por mundos diferentes y, sin embargo, llega un momento en que creemos que debemos escoger uno. Como si dedicar tiempo a una actividad significara renunciar a las demás. Como si cambiar de dirección fuera necesariamente una señal de confusión.

Tal vez el problema no sea tener demasiados intereses, sino pensar que todos tienen que conducirnos al mismo destino.

Hay cosas que hacemos porque queremos vivir de ellas. Otras nos acompañan, nos despiertan preguntas o nos permiten expresar algo que no encuentra otra salida. Algunas terminan convirtiéndose en trabajo; otras permanecen como espacios personales. Y también hay intereses que cambian con nosotros, hasta adquirir un significado que no habríamos imaginado al principio.

No todo lo que nos gusta necesita convertirse en una profesión. Pero tampoco tenemos por qué relegar aquello que nos importa solo porque no sabemos todavía para qué podría servirnos.

Cuando las partes empiezan a encontrarse

RAGÂTMA nació de esa búsqueda.

No recuerdo un momento exacto en que todas las piezas encajaran. Empecé creando objetos, explorando materiales, colores, luces y símbolos. Después, el proyecto fue abriendo espacio a otras expresiones, entre ellas el tarot y la escritura.

Lo que al principio parecía una colección de intereses diferentes empezó a encontrar un hilo común. La creatividad, la comunicación y la espiritualidad podían convivir en un mismo lugar, sin que una tuviera que desaparecer para que las otras fueran posibles.

Mirándolo ahora, me pregunto cuántas veces intentamos separar aspectos de nosotros mismos porque no sabemos cómo integrarlos.

La persona que somos en el trabajo. La que aparece cuando estamos a solas. La que disfruta del arte, de la música, de los libros o de las conversaciones que se extienden durante horas. La que siente curiosidad por asuntos que no siempre puede explicar. La que desea construir algo propio, aunque todavía no sepa qué forma tendrá.

¿Tienen que ser versiones incompatibles de nosotros mismos? Quizás no.

A veces necesitamos dejar de pensar en términos de una identidad definitiva y empezar a preguntarnos qué relación existe entre las cosas que nos interesan. No para convertirlas a todas en un proyecto, sino para descubrir qué sucede cuando les damos un poco de espacio.

El gusto personal también puede ser una brújula

Vivimos rodeados de recomendaciones sobre cómo aprovechar el tiempo, qué aprender, qué emprender y en qué invertir nuestra energía. Incluso nuestros pasatiempos pueden terminar sometidos a la pregunta de si son productivos, rentables o útiles para alcanzar algún objetivo.

Y, sin darnos cuenta, podemos empezar a mirar nuestros propios intereses con los ojos de los demás.

¿Tiene futuro? ¿Sirve para algo? ¿Vale la pena dedicarle tiempo? ¿Qué voy a conseguir con esto?

Son preguntas razonables, especialmente cuando necesitamos trabajar, generar ingresos o tomar decisiones importantes. Pero quizá no deberían ser las únicas.

También podemos preguntarnos: ¿qué me despierta curiosidad?, ¿qué disfruto hacer?, ¿qué tema me hace perder la noción del tiempo?, ¿qué actividad me gustaría explorar, aunque todavía no supiera qué hacer con ella?

El gusto personal no siempre indica hacia dónde debemos ir, ni garantiza que una idea vaya a funcionar. Pero puede ser un punto de partida. Una manera de acercarnos a aquello que nos interesa antes de exigirle que se convierta en algo más.

A veces comenzamos por una razón sencilla: nos gusta.

Y esa razón, aunque no resuelva todas las preguntas, también merece ser escuchada.

Una página en blanco y una nueva oportunidad

Cuando abrí Altar de Palabras, no tenía como propósito convertirme en escritora. Quería crear un espacio donde pudiera explorar ideas, detenerme en ciertos temas y compartir preguntas que merecían algo más que una respuesta rápida.

La publicista que hay en mí conoce la velocidad de la comunicación digital, la importancia de captar la atención y la competencia constante por unos segundos de mirada. Sin embargo, elegí escribir una nota cada semana. Textos que necesitan tiempo, que pueden abrir preguntas y que no siempre llegan a una conclusión definitiva.

Descubrí que disfruto ese proceso. Que investigar, observar, relacionar ideas y encontrar las palabras para expresarlas también puede ser una forma de crear.

Durante un año publiqué cincuenta y dos notas. Ahora comienza un nuevo ciclo y vuelvo a la nota número uno.

No porque todo lo anterior haya quedado atrás, sino porque cada comienzo ofrece la posibilidad de mirar de otra manera aquello que ya conocemos.

Quizás todos necesitamos, de vez en cuando, una página en blanco. No para reinventarnos por completo ni para convertirnos en alguien diferente, sino para preguntarnos qué queremos seguir explorando y qué otras posibilidades todavía no nos hemos permitido considerar.

Porque no siempre sabemos de antemano qué forma tendrá algo que hacemos por gusto. A veces solo descubrimos su importancia después de haberle dedicado tiempo.

Y tal vez ahí esté una de las cosas más interesantes de crear: no saberlo todo desde el principio.

¿Qué lugar les damos a las cosas que nos gustan?

Quizás no necesitamos convertir cada interés en una profesión, cada curiosidad en un proyecto ni cada habilidad en una fuente de ingresos. Pero tampoco tenemos que renunciar a aquello que nos mueve solo porque no encaja en una definición precisa de quiénes somos.

Podemos ser muchas cosas. Podemos cambiar de opinión, descubrir intereses nuevos y volver a otros que creíamos olvidados. Podemos construir algo sin tener todas las respuestas y permitir que ese proceso nos muestre posibilidades que antes no veíamos.

Al final, una vida propia no necesariamente se construye siguiendo un plan perfecto. También puede tomar forma a partir de pequeñas elecciones: aquello que decidimos aprender, las cosas que nos atrevemos a probar, los espacios que abrimos para crear y las preguntas que elegimos seguir explorando.

RAGÂTMA y Altar de Palabras son, para mí, parte de ese recorrido. No porque contengan todas las respuestas, sino porque me han permitido reunir intereses que alguna vez parecieron separados y darles una forma propia.

Y ahora que comienza un nuevo ciclo, me quedo pensando en algo:

¿Cuántas cosas que nos gustan dejamos de explorar porque todavía no sabemos en qué podrían convertirse?

Quizás no todo tenga que conducirnos a algún lugar.

Quizás algunas cosas merezcan existir, primero, por el simple hecho de que nos gusta hacerlas. Y quizás, mientras les damos espacio, terminemos descubriendo algo que no estábamos buscando.

Empezando un nuevo ciclo que no se dónde terminara

Catalina — Artista intuitiva / Alquimista del alma / Creadora de RAGÂTMA

RAGÂTMA nació sin un futuro trazado, pero con el deseo de expresar algo propio y compartirlo con el mundo. No solo para mí, sino también para encontrar a otras personas que, como yo, sienten curiosidad por la magia, disfrutan explorando distintos intereses y descubren algo extraordinario en las pequeñas cosas de la vida.

Con el tiempo, ese deseo fue tomando distintas formas: objetos creados con mis manos, símbolos, tarot y palabras. Expresiones diferentes que encuentran un punto de encuentro en la magia de lo cotidiano.

Quizás de eso también se trata crear: dar forma a aquello que nos habita, incluso cuando todavía no sabemos hasta dónde nos llevará. Y permitir que, al compartirlo, alguien más encuentre en ello algo que también le pertenece.

Desde la magia de mis manos, creo objetos que invitan a descubrir otra manera de mirar lo cotidiano.

Te invito a explorar RAGÂTMA, descubrir mis creaciones y encontrar esas pequeñas anclas de magia que conecten con tu propia forma de sentir, crear y habitar el mundo.

Envíanos un mensaje de WhatsApp